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viernes, 6 de mayo de 2016

EL PESO DEL CONOCIMIENTO EN LOS GOBIERNOS ACTUALES



Resulta  curioso como la naturaleza, principal materia prima de las economías durante siglos pase a tercer plano dentro de las industrias más desarrolladas del mundo, siendo reemplazada por un bien inmaterial categorizado como principal factor de producción intangible: la información.   ( Drucker, 1994)
Actualmente las más importantes economías del mundo han concentrado sus esfuerzos hacia la obtención y la mejor administración de la información para generar riqueza. Claro ejemplo tenemos en España, donde los doctores Ureña - López e Hidalgo - Nuchera realizan un análisis de la situación de su país y su posición frente a otras economías del conocimiento poniendo especial énfasis en la medición de la misma.

Ambos doctores exponen dos indicadores de medición: un indicador sintético, que a grandes rasgos evalúa el potencial de utilización de la información y del conocimiento. El otro indicador  se basa en principios contables, brindando una medida de la utilización real del conocimiento en las actividades productivas.
En el artículo se dan a conocer 3 indicadores sintéticos: el primero es el modelo de los cuatro pilares que tiene en cuenta los siguientes aspectos:

  • ·         Infraestructura de comunicaciones
  • ·         Empleados capacitados
  • ·         Sistema nacional de innovación
  • ·         Instituciones públicas capacitadas para la difusión y utilización del conocimiento

El siguiente es el Índice de la economía del conocimiento que a su vez  utiliza 12 indicadores:
  1.     Años  medios  de  escolarización
  2.     Matriculación  en  educación  primaria  
  3.     Matriculación  en  educación  secundaria  
  4.     Pagos  e  ingresos  por  derechos  
  5.     Número  de  patentes  
  6.     Artículos  en  revistas  
  7.     Teléfonos  
  8.     Ordenadores  
  9.     Usuarios  de  Internet  
  10.     Barreras  arancelarias  y  no  arancelarias  
  11.     Calidad  regulatoria  
  12.     Estado  de  derecho  


Y por último está el Índice de desarrollo TIC desarrollado por la Unión Internacional de las Telecomunicaciones que utiliza 3 indicadores: subíndice de acceso TIC; subíndice de uso TIC; y subíndice de habilidades TIC.

Ahora bien, el caso de los indicadores contables resulta una manera de medir las economías totalmente diferente a los sintéticos, pues según los autores del artículo, estos últimos resultan muy subjetivos debido a que los datos obtenidos son el resultado de  encuestas. Haciéndolas, en parte, invalidas y poco confiables. Es así que los indicadores contables toman mayor fuerza como herramienta de análisis.  Este indicador hace uso de las llamadas “cuentas satélites del conocimiento” que consisten en medir la parte de conocimiento que logra un país en su PBI a través del uso de este conocimiento en actividades productivas, en el manejo de las capacitaciones de sus empleados, en lo que conlleva e conocimiento para el uso y creación  de maquinarias. 


Ambos estudiosos coinciden al fin, que la educación es la base de la economía del conocimiento  y que a pesar de que España se encuentra en puesto intermedio en competencia con otros países industrializados, les falta aun mucho por recorrer para lograr que sus sociedad sea un sector de libre acceso a la informacion y por ende de libre acceso al conocimiento.



Copyright: •Izzaf Sánchez •Keyko Quinto

El profesional de la información, 2013, julio-agosto

COINNOVACIÓN: LA VENTAJA DE LA INNOVACIÓNCOLABORATIVA


La combinación de conocimiento entre empresas, ya sean de sectores totalmente distintos, ha tomado mayor importancia con el pasar de los años, demostrando que no sólo es la mejor opción, sino que es la forma más inteligente de competir, debido a que los mercados van generando necesidades más complejas y una empresa por si sola, ya no puede controlarla. Esto, talvés, nos demuestra que la idea de la ventaja competitiva ya está desfasada y que lo más normal en los negocios debería ser colaborar. En los últimos años se han ido dan colaboraciones muy sustanciales como unir las marcas, para ofrecer un producto más agradable; la simbiosis, que era compartir los productos residuales, para que se comviertan en un bien intermedio del otro; la eficiencia, que era una especie de creatividad común en la que las empresas se beneficiaban con el desarrollo de tecnología, también, se ha dado el caso en que empresas de sectores distantes se unían para generar algo nuevo, que no tenia algún vínculo con lo que ya desarrollaban usualmente, generando un BLUE OCEAN. La colaboración es mucho más frecuente en la ciencia, donde los científicos tienen que trabajar en conjunto para realizar sus investigaciones, donde también se dan combinaciones inesperadas entre científicos de diferentes disciplinas para realizar estudios totalmente innovadores. Colaborar se está convirtiendo en la forma normal de relación entre agentes y esto es evidente en el consumo colaborativo entre ciudadanos, que tiene como objetivo, compartir sus recursos.


La innovación colaborativa se está mostrando como la solución que necesitamos para controlar el maquinismo, ya que durante los últimos años, el progreso tecnológico ocasiona que se reemplaze con tecnología a más y más trabajadores. 
Conseguir que las empresas colaboren requiere de mucho esfuerzo y es necesario invertir en la creación de confianza,  que es generado por la generosidad de las partes al compartir conocimiento. 
Las empresas deben indagar en sus activos invisibles, ya que la combinación de las empresas debe hacerse desde las capacidades, mas que desde los productos actuales.
Actualmente,  se está promoviendo la simbiosis entre empresas convencionales y las nuevas empresas, debido a su importancia al ver que las ideas de las nuevas empresas se pueden adaptar a las necesidades de los mercados de las empresas convencionales, que muestran una falta de ideas.
Paul Romer dijo que el futuro, básicamente, es colaborativo,  dando a entender que la innovación colaborativa se convertirá en la forma común de innovar, porque colaborar es la mejor forma competir.
BIBLIOGRAFIA: -Revista harvard Deusto N°233 -Artículo: Alfons Cornella