
Resulta curioso como la naturaleza, principal materia prima de las economías durante siglos pase a tercer plano dentro de las industrias más desarrolladas del mundo, siendo reemplazada por un bien inmaterial categorizado como principal factor de producción intangible: la información. ( Drucker, 1994)
Actualmente las más importantes economías del mundo han
concentrado sus esfuerzos hacia la obtención y la mejor administración de la información
para generar riqueza. Claro ejemplo tenemos en España, donde los doctores Ureña
- López e Hidalgo - Nuchera realizan un análisis de la situación de su país y
su posición frente a otras economías del conocimiento poniendo especial énfasis
en la medición de la misma.
Ambos doctores exponen dos indicadores de medición: un
indicador sintético, que a grandes rasgos evalúa el potencial de utilización de
la información y del conocimiento. El otro indicador se basa en principios contables, brindando
una medida de la utilización real del conocimiento en las actividades
productivas.
En el artículo se dan a conocer 3 indicadores sintéticos: el
primero es el modelo de los cuatro pilares que tiene en cuenta los siguientes
aspectos:
- · Infraestructura de comunicaciones
- · Empleados capacitados
- · Sistema nacional de innovación
- · Instituciones públicas capacitadas para la difusión y utilización del conocimiento
El siguiente es el Índice de la economía del conocimiento
que a su vez utiliza 12 indicadores:
- Años medios de escolarización
- Matriculación en educación primaria
- Matriculación en educación secundaria
- Pagos e ingresos por derechos
- Número de patentes
- Artículos en revistas
- Teléfonos
- Ordenadores
- Usuarios de Internet
- Barreras arancelarias y no arancelarias
- Calidad regulatoria
- Estado de derecho
Ahora bien, el caso de los indicadores contables resulta una
manera de medir las economías totalmente diferente a los sintéticos, pues según
los autores del artículo, estos últimos resultan muy subjetivos debido a que
los datos obtenidos son el resultado de encuestas. Haciéndolas, en parte, invalidas y
poco confiables. Es así que los indicadores contables toman mayor fuerza como
herramienta de análisis. Este indicador
hace uso de las llamadas “cuentas satélites del conocimiento” que consisten en
medir la parte de conocimiento que logra un país en su PBI a través del uso de
este conocimiento en actividades productivas, en el manejo de las
capacitaciones de sus empleados, en lo que conlleva e conocimiento para el uso
y creación de maquinarias.
Ambos estudiosos coinciden al fin, que la educación es la base de la economía del conocimiento y que a pesar de que España se encuentra en puesto intermedio en competencia con otros países industrializados, les falta aun mucho por recorrer para lograr que sus sociedad sea un sector de libre acceso a la informacion y por ende de libre acceso al conocimiento.
Copyright: •Izzaf Sánchez •Keyko Quinto
El profesional de la información, 2013, julio-agosto

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